Parece algo de fantasía, pero lamentablemente no lo es, cuando se nos consideraba un país “serio” con políticas de estado, con instituciones que funcionaban, con la experiencia de haber perdido la democracia, hoy nos encontramos y estamos viviendo un verdadero reality de tv, digno de años atrás pero que no se condice con este país que un día nos decían que éramos los “ingleses” de Sudamérica.

Lamentablemente, por la pandemia, los circos han tenido que detener la función que siempre era hacernos reir y fascinarnos con su espectáculo para todo público. Sin embargo, hoy nos encontramos con el “show” del Congreso, en el cual la seriedad y responsabilidad algunos lo han transformado en despojar a las personas del derecho a tener un ingreso llamado pensión, y condenarlos a la pobreza, de la cual no se harán cargo posteriormente, por un populismo exagerado con consecuencias nefastas para una gran mayoría de personas.

Los adultos mayores de hoy, ya no son los mismos de antes, si algunos jóvenes idealistas creen que tirando piedras o destruyendo calle, cambiarán las cosas que no son de su agrado o quieren todo fácil y regalado, nos encontramos con gente mayor que pone cordura, experiencia y sabiduría y que no se encierra en sus casas o sólo lo hacen por efectos de pandemia pero en ningún caso por sentirse “viejos” sino por cuidarse de no enfermar.

Si tenemos presidentes por sobre los 70 años, en EEUU por sobre los 77 años, el envejecer es algo inherente al ser humano, y eso no significa que los adultos mayores estemos condenados a ceder nuestras capacidades en base a la edad, sino al contrario, seguir participado en actividades propias del conocimiento y estudios y no vernos desvalidos por pintar canas o tener que quitarnos la edad, que se refleja en nuestras actitudes.

Si las pensiones de hoy son insuficientes y malas, como será las futuras, que simplemente ya no tienen ahorros previsionales, que siempre fueron destinados exclusivamente para la vejez, y hoy se abrió esa opción de los políticos, que tienen asegurados sus ingresos y se debate si es conveniente tener que devolverlo o no. Cabe señalar que los más perjudicados serán los jóvenes, y algunos creen que el estado se hará cargo de ellos, sin embargo, ningún país tiene recursos suficientes para financiar pensiones básicas para todos.

Si no existiera la obligatoriedad de ese ahorro forzoso, los países no tendrían como subsidiar pensiones a sus ciudadanos, hay que ser realistas, las necesidades son muchas y las pensiones son, a nivel mundial, de los gastos más altos, es como si quisiéramos cosechar algo que ni siquiera hemos sembrado, y cuando algunos festejan como otros retiran sus ahorros, estamos en el peor de los mundos, seremos un país envejecido, sin consensos, con políticos populistas y demagogos, que sólo velan por sus intereses y una población empobrecida y peor aún sin pensión.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensiones.com