Por primera vez en la historia de Estados Unidos el segundo cargo más importante del país lo ocupará una mujer. Kamala Harris, la compañera de fórmula del candidato demócrata Joe Biden, se ha convertido este sábado en la primera mujer, que además es negra (hija de padre jamaicano y madre india), en ser elegida vicepresidenta de EE.UU.

Las proyecciones de los principales medios de comunicación han declarado al candidato del Partido Demócrata presidente electo de Estados Unidos. Y eso convierte a la actual senadora demócrata por California de 56 años en la mujer que ha ocupado un cargo político de mayor rango en la historia de EE.UU., un honor que hasta ahora tenía la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

La noticia ha cogido a la futura vicepresidenta estadoundiense haciendo footing, tal y como se ve en un vídeo que ella misma ha colgado en su cuenta de Twitter en la que llama a su compañero del tiquet ganador para decirle que “lo hemos conseguido, Joe, serás el próximo presidente de los Estados Unidos”.

En un mensaje más institucional, Harris afirma que las elecciones son mucho más que ella o Biden, “se trata del alma de Estados Unidos y nuestra voluntad de luchar por ella. Tenemos mucho trabajo por delante. Empecemos”.

Harris fue fiscal general de California antes de ganar su escaño en la Cámara Alta del Congreso estadounidense en 2016, y se ha granjeado una fama de ser especialmente dura tanto desde la Fiscalía como en sus intervenciones inquisitivas en las audiencias del Senado.

EL DÍA DE LA PRESENTACIÓN OFICIAL

“Tengo el gran honor de anunciar que he elegido a Kamala Harris, una luchadora por los desfavorecidos y una de las mejores funcionarias públicas del país, como mi compañera en las elecciones”, expresó Biden en su cuenta de Twitter.

“Cuando Kamala era fiscal general ella trabajó muy cerca de Beau”, señaló Biden en un segundo tuit, en referencia a su hijo mayor y ex fiscal Beau Biden, fallecido en 2015 por un tumor cerebral. “Los observé cargando contra los grandes bancos, ayudando a los trabajadores, protegiendo a las mujeres y los niños en situaciones de abuso. Me sentí orgulloso en ese momento, y me siento orgulloso ahora de tenerla como compañera en esta campaña”, agregó.

Harris, la única mujer afroamericana en el Senado de Estados Unidos, ha marchado en las calles y ha patrocinado una nueva legislación de reforma policial en el Congreso, y además ha sido una enérgica defensora del cambio social y una feroz crítica del presidente Donald Trump.

La senadora de California, de 55 años, también se había convertido en una aliada clave del Biden, dispuesto a desafiar al mandatario republicano en las elecciones del 3 de noviembre, en un momento de la campaña en que se ha puesto al frente de la carrera.

Una candidata esperada

Biden, de 77 años, se enfrentaba a las presiones dentro de su partido para elegir una mujer afroamericana como su compañera de fórmula. Donantes demócratas, estrategas y cercanos a su campaña ya habían dicho en entrevistas que pensaban que la candidata a vicepresidente debía ser Harris.

El día después de que Biden voló a Houston y se reunió con la familia de George Floyd, el hombre afroamericano cuya muerte en mayo bajo custodia de la policía de Mineápolis provocó manifestaciones, Harris encabezó un evento de recaudación de fondos en línea que le reportó 3,5 millones de dólares a Biden.

“Ella entiende el momento”, había dicho Marc Lasry, presidente de Avenue Capital Group y miembro del comité nacional de finanzas de Biden, recientemente a la agencia Reuters. “Quieren a alguien que mueva a la gente y ella parece ser esa persona”, agregó.

“Va a ser Harris. Siempre iba a ser Harris. Iba a ser Harris incluso cuando Joe Biden no pensaba que fuera a ser Harris”, señaló un estratega demócrata con relaciones con el círculo de Biden, hablando con la condición del anonimato.

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