Desde que comenzó la jornada electoral del 3 de noviembre, Twitter ha etiquetado como “engañosos” algunos mensajes del candidato republicano y actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Con los resultados sin definirse todavía y ante un apretado cierre en el que todo está en juego para cualquiera de los dos partidos, la incertidumbre crece y en la red social se nota. Trump ha comenzado a despotricar contra diversos personajes e instituciones, un escenario que las plataformas sociales más importantes habían previsto desde septiembre, cuando anunciaron que cambiarían ciertas normas y reforzarían algunas conductas para evitar la desinformación, discursos de odio y atropellos cívicos durante la jornada electoral.

Cronología de los tuits “engañosos”

Es 3 de noviembre y a las nueve de la noche (hora de Washington) llega la primera etiqueta para Trump. El republicano afirmaba que el voto por correo en el Estado clave de Pensilvania conduciría a un fraude desenfrenado y a la violencia callejera. “La decisión de la Corte Suprema sobre el voto en Pensilvania es MUY peligrosa. Permitirá hacer trampas desenfrenadas y sin control y socavará todo nuestro sistema de leyes”, publicaba el candidato. La queja de Trump se debía a que la Corte Suprema había permitido el recuento de sufragios por correo en Pensilvania “hasta tres días después” de la noche de las elecciones. “Parte o todo el contenido compartido en este tuit está en disputa y podría ser engañoso sobre una elección u otro proceso cívico”, alertaba Twitter.

El resto del día transcurría con más tuits pero sin alarmas. A las 00:49 de este miércoles, la contienda ya comenzaba a estrecharse. Florida se había teñido de rojo y Texas también estaba a punto de hacerlo. Todas las miradas subían al cinturón de óxido: Ohio, Pennsylvania, Michigan, Wisconsin y Minnesota. “Estamos subiendo en GRANDE, pero están tratando de ROBAR las elecciones. Nunca les dejaremos hacerlo. ¡No se pueden emitir votos después de que las urnas están cerradas!”, publicaba Trump.

El tuit era etiquetado como “engañoso” y diez minutos después, Twitter Safety explicaba las razones. “Colocamos una advertencia en un tuit de @realDonaldTrump [la cuenta personal del candidato republicano] por hacer una afirmación potencialmente engañosa sobre una elección. Esta acción está en línea con nuestra política de integridad cívica”.

A las cuatro de la madrugada, el candidato demócrata Joe Biden se fortalecía y se hacía con Arizona. Trump comparecía ante los medios y se daba por ganador sin que hubiese concluido el escrutinio. El republicano aseguraba que acudiría al Tribunal Supremo e insistía en sembrar sospechas para deslegitimar el cómputo de votos por correo. Por la tarde, a las 16.00, Trump vuelve a Twitter. “Anoche estaba liderando, a menudo sólidamente, en muchos Estados clave, en casi todos los casos controlados por los demócratas. Luego, uno por uno, comenzaron a desaparecer mágicamente a medida que se contaban las papeletas. MUY EXTRAÑO”. El tuit también fue etiquetado como engañoso.

Minutos más tarde, Trump retuitea un hilo de tuits que ponen en duda la legitimidad de las elecciones. “Esta es razón suficiente para acudir a los tribunales. Ninguna persona honesta puede mirar esto y decir que es normal”, decía la publicación principal, que también había sido etiquetada como “engañosa”. Trump añadía un “¿de qué trata esto?” al hilo.

Mientras tanto, las cuentas de Biden y Kamala Harris, candidata a la vicepresidencia por el partido demócrata, y Mike Pence, actual vicepresidente y candidato por el partido republicano, continúan intactas, sin ninguna etiqueta de Twitter.

Nuevas reglas del juego

La red social anunció desde principios de 2020, que optaría por una serie de reformas para asegurarse de erradicar la mayor cantidad de desinformación y noticias falsas posibles en su red con vistas a los comicios electorales estadounidenses de noviembre. En una actualización de sus políticas de publicación, la red social explicaba que no podía ser utilizada “con el propósito de manipular o interferir en elecciones u otros procesos cívicos” mediante la elaboración, publicación y difusión de “contenido que pueda suprimir la participación o inducir a error a las personas sobre cuándo, dónde o cómo participar en un proceso cívico”. “Además, podemos etiquetar y reducir la visibilidad de los tuits que contienen información falsa o engañosa sobre los procesos cívicos para proporcionar un contexto adicional”, aclaraban en el comunicado.