La gente se manifestó democráticamente, que duda cabe, y eso es algo que nunca se debe perder, sin embargo, es de esperar que esto sirva para que la violencia se termine, para que se calmen las pasiones y las divisiones políticas que nos han llevado a una polarización extrema y decadente.

En el ámbito previsional, que sólo necesita acuerdos y consensos entre todos los conglomerados políticos, es de esperar que los abrazos, las alegrías y las penas sirven para dar paso a corregir, modificar, eliminar lo malo y principalmente pensando en las personas y no en dañar la política que más allá del suelo no puede estar.

Dicho lo anterior, las pensiones no se arreglarán ni hoy ni mañana, es un tema de estado, en que se requiere un gran acuerdo nacional que nunca se ha conformado y no digo firmado, ya que a pesar haberse llegado a algunos “acuerdos” entre los “honorables” y el gobierno de turno, estos no se respetan y duran lo mismo que demora en caer una hoja de un árbol en pleno otoño.

El tema previsional va más allá de un estallido social o delictual, de una coalición política, de una votación, de un apruebo o un rechazo o de una nueva constitución, ni de destruir todo o mejorar lo que está mal, lo único importante es que exista un consenso nacional, pero que en nuestro país, van a pasar muchas décadas para que haya realmente ganas de sentarnos a conversar y preguntarnos realmente, que queremos como país, como sociedad, dejando de lado los intereses políticos y mezquinos, en bien de mejorar las pensiones fundamentalmente, y no seguir dilatando este proceso tan sensible para la sociedad.

Las pensiones, no serán mejores por un nuevo retiro del 10%, o por un cambio de la constitución, serán mejores sólo cuando se aúnen los criterios de quienes administran nuestro país y principalmente nuestros destinos como ciudadanos, que sólo queremos tener una mejor pensión, para todos quienes han dado toda su vida en hacer mejor a nuestro país, trabajando al sol, con frio, con lluvia, con calor, en condiciones extremas y muchas veces deplorables.

Todo cambio debe ser en bien de los ciudadanos que nos hemos expresado con un voto en las urnas y no con violencia que sólo nos lleva a un precipicio indigno de un país  civilizado y que muchas veces olvida que quienes dieron la vida por nosotros, sólo desean un mejor país, con oportunidades y mejor calidad de vida. No equivoquemos el camino que nuestra meta es llegar todos juntos a un mismo destino.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensione.com