No sólo la ciudadanía estuvo pendiente de este plebiscito. Claro porque el mercado y los flujos de inversión también siguieron muy de cerca lo que se juega Chile con el referéndum para una nueva Constitución y cómo este proceso influirá en la convivencia social.

Fitch rebajó la nota de Chile hace algunos días, quizá en uno de los golpes más fuertes de Wall Street a la economía chilena en este periodo de pandemia y post estallido social.

La agencia alertó por la calidad de las políticas públicas y dijo que el proceso constitucional generará incertidumbre.

“El posible proceso de reescritura de la Constitución y una serie de elecciones durante los próximos dos años plantean incertidumbres que podrían frenar la inversión y las perspectivas de recuperación económica y aumentar las presiones para un mayor gasto social”, sostuvo el reporte.

En un breve análisis sobre la situación de Chile a propósito del plebiscito, Bloomberg dijo que muchos inversionistas temen que Chile elimine las leyes favorables al mercado que, según dicen, crearon una de las economías más estables y prósperas de América Latina.

El tema de la incertidumbre sobre lo que se viene post plebiscito ha sido transversal. Incluso lo ha reconocido el propio ministro de Hacienda, Ignacio Briones, quien ha manifestado públicamente su preferencia por aprobar un cambio en la Constitución.

Sin embargo, el secretario de Estado dijo que la gracia de este cambio es que está anclado en la institucionalidad.

Precisamente en esa línea, el analista que da seguimiento a la calificación soberana de Chile en S&P, Manuel Orozco, valoró lo reglamentado y democrático del proceso en el cuan se adentra el país. Y en entrevista con PULSO dijo que los riesgos están balanceados. Y aunque advirtió que la pérdida de sostenibilidad fiscal podría derivar en una futura rebaja de la calificación, dijo que un gasto social que derive en una economía más rica podría implicar una mejora.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) también se manifestó en el mismo tono. En el marco de la conferencia de prensa sobre las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe y consultado por PULSO, Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, dijo que “este proceso constitucional abre las puertas a que Chile siga siendo un líder en la región”.

Lo anterior en la medida que con la construcción de una nueva Carta Magna “Chile comience una nueva etapa, en la cual se mantengan los principales elementos que generaron el éxito chileno, en términos del crecimiento económico de las últimas décadas; pero que también esto se complemente con una agenda de cobertura social, con unas finanzas públicas más progresivas”.

Sin embargo, también advirtió un posible escenario negativo, el cual producirse si es que “el proceso constituyente al final del día se termina decantando por el establecimiento de una multiplicidad de políticas sociales sin el sustento macroeconómico”.

El presidente de Renta 4 España también conversó con Pulso sobre el proceso y afirmó que el plebiscito “refuerza la idea sobre Chile como un país muy estable institucionalmente”

“Lo que se ha apreciado siempre y se sigue apreciando de Chile es que hay una estabilidad institucional básica muy importante y este ha sido un plebiscito consensuado por las fuerzas políticas centrales. Vemos que hay un consenso respecto a que las reformas a la Constitución se tenían que hacer. Unas fuerzas políticas lo harán con mayor entusiasmo y otras con menos”, sostuvo.

Estos diagnósticos, de alguna manera, van de la mano con lo que Briones ha comentado tras reuniones con los inversionistas.

“Todos valoraron que en el caso chileno que este sea un proceso institucional que está anclado en la institucionalidad, en las reglas del juego conocidas, que tiene un derrotero, un camino que está anclado en una institucionalidad”, dijo el titular de Teatinos 120 en una entrevista radial esta semana.

Wall Street han tenido miradas mixtas sobre este proceso. Los analistas de Bank of America, por ejemplo, enfatizan en que la percepción de riesgo hacia Chile registra una mejora en el mes reciente. El banco de inversión explica que, en su última encuesta a las principales administradoras de fondos de la región, el 43% de los participantes ve cierto deterioro del modelo económico de Chile a causa de una nueva Constitución, frente al 68% apuntado en septiembre.

“Una nueva Constitución probablemente no conduciría a cambios drásticos, ya que sostenemos que existen limitaciones culturales y legales para un cambio completo en el modelo económico actual”, dice BofA.

JP Morgan, por su parte, recordó el tema de las incertezas que abre el proceso constitucional y uno de los enemigos del modelo de desarrollo de Chile: la trampa de los ingresos medios.

“El proceso corre el riesgo de incorporar incertidumbre a los pilares de un sistema que permitió al país superar años de estancamiento y bajo desempeño económico, en medio de los desafíos de la pandemia. El debate constitucional constituirá un hito decisivo, ya que definirá si Chile restablecerá la convergencia hacia las economías desarrolladas o si continuará desviándose hacia la infame trampa del ingreso medio”, concluye JP Morgan.

Julius Baer está preocupado por la “calidad” de la Carta Magna resultante, lo que a su juicio podría acelerar la tendencia a la baja en el crecimiento del PIB observada desde el fin del superciclo de las materias primas.

“Las acciones se valoran de forma atractiva en relación con su historial. Sin embargo, el debate constitucional seguirá pesando sobre los precios de los activos locales durante los próximos meses, sino años, manteniendo los flujos en pausa”, indicó el banco suizo.

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