Todos nos preguntamos que queremos como país, mejorar nuestra calidad de vida, tener un mejor pasar, pero también pensar en cuál será el futuro que le dejaremos a nuestros hijos y nietos y los valores éticos y morales que nunca deben perderse. Sin embargo, nos hemos quedado impactados por los hechos violentos, en que el respeto al otro y a instituciones valóricas han sido superados por el odio, que nos atemoriza, por la falta de consensos entre todos nosotros.

Hay países en que la división de sus ciudadanos, a raíz de la poca o nada tolerancia, terminó en dos países diferentes, donde las familias quedaron separadas físicamente, como fue el caso de Corea del Norte y Corea del Sur, como Irlanda del Norte e Irlanda del Sur, como Alemania Democrática y Alemania Occidental, con el paso del tiempo estas diferencias se han ido superando paulatinamente, al menos en los dos últimos países, que conozco muy bien.

Dicho lo anterior, hay que seguir mirando hacia adelante, dejar el pasado y que la historia lo siga escribiendo y dar prontamente soluciones, no mágicas, sino reales a la forma de afrontar las pensiones miserables y para que decir de lo paupérrimas que serán las pensiones de los futuros jóvenes de hoy, qué por necesidad, por pérdida de empleo, por la pandemia, tuvieron necesariamente que recurrir al retiro del 10% de sus ahorros obligatorios.

Cabe señalar que se está estudiando un segundo retiro de otro 10%, lamentablemente se sigue recurriendo a los propios ahorros, a vísperas de un plebiscito que no resolverá los problemas del ayer, de hoy ni del mañana, ya que las pensiones se van constituyendo los primeros 10 a 15 años y no al final de la etapa laboral. Por lo mismo, los más afectados serán los actuales jóvenes, que muchos se quedaron sin un peso de ahorro y por lo mismo sin pensión a futuro. Sólo ser carga para el estado que todos financiamos.

Se dice mucho, de mejorar las pensiones, pero las palabras quedan ahogadas en el agua que se pierde cada día, en el fuego donde se quema el odio y la rabia de algunos, en el viento que se lleva las propuestas de diversos sectores y en la frágil democracia que se puede perder por tratar de cambiarlo todo, y no obteniendo nada, por no lograr sentarnos a conversar los verdaderos problemas que tenemos como país. Uno de ellos se llama pensiones, de los adultos mayores que no se solucionarán el domingo, porque gane una u otra opción, en un plebiscito que no estaba programado ni menos en un contexto de violencia, seguiremos sin consenso para solucionar definitivamente las pensiones miserables de nuestro país.

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

www.margotpensiones.com